Madera Humificada BRF

BRF Madera Humificada

La madera humificada o BRF, Bois Raméal Fragmenté, es una técnica llevada a cabo en Canadá, en la década de los 80. Se trata de astillas muy finas, hechas a partir de pequeñas ramas de árboles, y utilizadas como enmienda del suelo vivo o cobertura orgánica (acolchado). Esto se hace con el fin de regenerar su fertilidad. Gilles Lemieux, profesor del Departamento de Ciencias Forestales de la Université Laval (Québec), fue uno de los investigadores más destacados de esta técnica. Se fundamenta, como tantos otros sistemas, en la degradación de la materia orgánica, que tiene lugar en la naturaleza. Concretamente, en este caso tiene que ver con lo que ocurre dentro de un bosque.

En qué se basa el método BRF

El sistema BRF se basa en fragmentar ramas de árboles e inducir su descomposición, llevada a cabo por hongos de la madera, con el fin de obtener un humus con capacidad para retener agua y nutrientes para las plantas. Este sistema como os digo, no es algo nuevo o recientemente inventado. Es tan solo una réplica de lo que puede ocurrir en cualquier bosque del mundo, cuando se caen las hojas y ramas muertas, incluso árboles enteros. Gracias a este tipo de hongos de la madera, basidiomicetos, y también otros microorganismos y bacterias, se produce la degradación de la materia hasta hacerla accesible para otros seres, como pueden ser las lombrices. Y así se da la transformación de esa materia orgánica en humus.

Cómo llevar a cabo BRF

La aceleración de ese proceso de humificación, viene dada por varios factores, si bien es el astillado de esas ramas de árboles, lo que produce una degradación mucho mayor y en menos tiempo. Para ello se suele utilizar una máquina trituradora (biotrituradora), aunque puede también llevarse a cabo un troceado y astillado manual. Existen maneras de triturar la madera, mediante cuchillas, rotor (engranajes), martillos… Hay muchas máquinas, de gasolina, eléctricas, pero en definitiva se trata de triturar la madera en unos fragmentos o partículas finas, llamadas astillas. Chips de madera. Contra más fina, el proceso se acelerará, pero también requerirá de oxígeno y humedad, otros dos elementos básicos y esenciales.

El grosor de las ramas y del árbol

Triturar ramas de árbole de 7 cm de grosor (diámetro) como máximo, es la manera ideal de hacerlo. No debe ser más porque en este tipo de ramas de hasta 7 cm, es donde se concentra una mayor cantidad de azúcares, proteínas, y otros elementos, como lignina y celulosa, que es lo realmente interesante para llevar a cabo este proceso de forma correcta y eficiente. Este BRF, gracias a todos estos elementos, proteínas y azúcares, se va a humificar fuertemente por la acción de estos especializados en la degradación de la madera.

Podemos decir también, que debemos de podar las ramas de árboles adultos, es decir, árboles que tengan un tronco de un diámetro de 20 cm en adelante, sería lo más indicado. Por otro lado, tenemos que contar en la medida de lo posible con árboles caducifolios son los árboles que mejor resultado dan para hacer los sistemas de BRF: Olmos, Fresnos, Álamos, Robles, Hayas. En fin, cada cual deberá utilizar el recurso que tenga más a mano. También, es muy conveniente hacer el triturado de las ramas tras la poda, con la rama verde. No conviene dejar secar la rama porque estas ramas van perdiendo estos azúcares y proteínas de los que hemos hablado antes.

Nuestra experiencia

Nosotros tuvimos ocasión de conocer en profundidad este sistema y trabajar con él cuando ejercíamos como voluntarios en un huerto urbano, dentro de un colegio, en Madrid (España). Dentro de ese colegio, el Ayuntamiento nos suministraba anualmente una buena cantidad de este tipo de BRF hecho a partir de podas de ramas de los árboles. Este sistema es muy interesante porque es un recurso para nuestro suelo. Además se puede obtener de la naturaleza de una manera fácil, y ayuda a proteger los bosques, a cuidarlos a mantenerlos. Algo tan importante para así evitar incendios y una serie de desastres que pueden pasar por una gestión inadecuada del medio que nos rodea.

Y qué hace tan especial el BRF

Pues el BRF es tan especial, porque vamos a obtener de él un humus totalmente distinto. Con una concentración muy alta, y una grandísima capacidad de retención de agua y de nutrientes. Y esto es así precisamente, por la riqueza de la lignina y celulosa. Estos azúcares y proteínas que se encuentran en estas ramas de un grosor aproximado de unos 7 cm en los árboles.

Cómo aplicar el BRF

La madera BRF tiene varias aplicaciones. Una de ellas es la aplicación directa en jardines forestales, huertas de frutales, huertos sintrópicos, como acolchado. Debemos tener precaución con algunos cultivos por el posible efecto de secuestro de nitrógeno. Para que ello no se produzca, la madera BRF debe estar perfectamente humificada y transformada por los hongos. Este acolchado mantiene el suelo vivo a largo plazo, lo hidrata y lo nutre. Otra opción es realizar el triturado dentro del bosque y allí mismo acumularlo (pequeños cúmulos) por un período entre cuatro y doce meses. También, se puede extender este material en camas de animales, ya sea en gallineros, establos. Es muy interesante porque es una es una técnica en la que la madera absorbe todo el exceso de nitrógeno y equilibra su relación CN, tan necesaria para el compostaje. Hace como de esponja, y se carga de bacterias y microorganismos que aceleran la degradación.

Qué beneficios tiene aplicar BRF

Como beneficios, tenemos el ahorro de esfuerzo en el manejo de cualquier zona de cultivo, ya que vamos a evitar o a impedir que nazcan hierbas competidoras entre nuestros cultivos. Al encontrarse esta madera triturada, va a asfixiar las hierbas que no queremos que prosperen en nuestro cultivo. Además, como ya comentamos anteriormente, es muy interesante el beneficio medioambiental, que es muy alto, porque ayuda a gestionar correctamente los bosques y los montes en todo el mundo. Otro beneficio, también medioambiental y económico, es el ahorro de agua, ya que el BRF es capaz de retener más de 350 litros de agua por metro cúbico de volumen. Pero es que además, con este preciado material, conseguimos introducir mucho carbono en nuestro suelo. Carbono secuestrado por los bosques, y que se reintroduce de forma humificada, mitigando el cambio climático y el calentamiento global. Aun quedan al menos otros dos beneficios más, y es que fomenta la vida que estructura el suelo de una manera muchísimo más eficiente, regulando además el pH. Asímismo, el BRF es capaz de mitigar mucho las plagas y enfermedades de los cultivos, por su cierto efecto antibiótico y también por la gran competencia de microorganismos. Competencia que es capaz de expulsar patógenos y parásitos de una forma totalmente natural.

Por aquí te dejamos nuestro vídeo tutorial sobre BRF – madera humificada 🪓

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